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Mostrando entradas con la etiqueta Purito Rodríguez. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Vuelta 2012. El ciclismo épico no es cosa del pasado


La Vuelta a España ha vivido hoy una jornada para la épica, de esas que convierten grande el deporte de la bicicleta y que se recordará como el mejor día de ciclismo de 2012. Alberto Contador ha lanzado un ataque a 50 kilómetros de la meta destrozando la carrera y dando un vuelco a una clasificación general que parecía casi sentenciada para Joaquín Rodríguez. El catalán, que estaba ante la oportunidad de su vida de ganar una vuelta grande gracias a un recorrido que parecía diseñado por él mismo, ha tenido que agachar la cabeza ante la exhibición de un auténtico campeón como Contador. El de Pinto ha cruzado hoy la barrera que separa a los muy buenos ciclistas de los más grandes de la historia. Había llegado a La Vuelta casi sin competir y tras una sanción, lejos sin duda de su mejor forma, pero ha tirado de coraje para situarse líder y coronarse prácticamente vencedor a falta de cuatro jornadas para la conclusión. Ha sido su mejor día sobre la bici y el que se recordará como la mayor exhibición de la carrera de un fenómeno.
Tras lo ocurrido en Fuente Dé, podemos considerar a La Vuelta 2012 como una de las mejores vueltas por etapas de los últimos años. Muchos medios venían afirmando esto hace ya unos días pero lo cierto es que la abundancia de finales en rampas imposibles estaba convirtiendo la carrera en repetitiva. Porque este tipo de llegadas no son el auténtico ciclismo. No se ven ataques ni cambios de ritmo ni intensas persecuciones, sólo a malabaristas sobre bicicletas aguantando para llegar hasta la línea de meta. Parece más un espectáculo circense.
Unipublic ha apostado en los últimos años por este tipo de finales en muro. Sin duda son espectaculares pero en 2012 la idea ha sido llevada demasiado lejos con hasta una decena de llegadas de las mismas características, tanto en etapas llanas como de montaña. La carrera ha quedado totalmente descompensada a favor de un tipo de corredor, más aun cuando la contrarreloj era una absoluta trampa para los especialistas. Y lo que es peor, el espectáculo se ha reducido a unos kilómetros y ha eliminado el ciclismo de ataque que tanto se añora. Porque estas etapas no son cosas del pasado como algunos quieren hacer ver. Si el recorrido ayuda, se pueden dar hoy en día. Pasó en las etapas de Alpe D`Huez y Galibier del Tour 2011, pasó este año en la etapa del Stelvio del Giro y ha vuelto a ocurrir hoy.
Curiosamente, La Vuelta menos propicia por recorrido para el ciclismo de ataque se ha convertido hoy en el principal baluarte para los que creen que esas etapas que se denominan épicas no pertenecen solo a una época ya pasada. Es cierto que también hacen falta corredores con la valentía de Alberto Contador pero, hasta hoy, el de Pinto no había tenido terreno propicio para realizar este demarraje a 50 de meta que ha dejado la carrera patas arriba. Y lo ha hecho además en una etapa que la propia organización consideraba de transición para los de la general, tal y como recoge su web. Lo que Unipublic no entiende es que una carrera no es más espectacular por incluir rampas casi inaccesibles en los 2 ó 3 últimos kilómetros, sino un recorrido previo atractivo ya sea con media montaña como hoy o con puertos duros de paso. De hecho, esas cuestas terribles suelen condicionar el desarrollo de las etapas, con lo que el espectáculo se reserva para un pequeño espacio de tiempo. ¿Acaso no es más emocionante que el interés dure una hora en lugar de 15 minutos como había pasado hasta hoy? Espero que esta etapa sirva para que Unipublic diseñe un recorrido más variado y equilibrado para 2013.

Foto: lavanguardia.com

lunes, 28 de mayo de 2012

Giro 2012. El ciclismo del siglo XXI


Ayer concluyó la edición 2012 del Giro de Italia, en cuyo palmarés aparecerá como ganador el canadiense Ryder Hesjedal. Sus credenciales hasta ahora eran un séptimo puesto en el Tour 2010 y una victoria de etapa en la Vuelta 2009, lejos del nivel que se espera del vencedor de una gran vuelta. Hombres como Chiapucci, Ugrumov, Lemond o Fuente nunca pudieron lucir la maglia rosa en Milán, ciclistas de una categoría infinitamente superior a la del canadiense, pero que contaron con rivales que imposibilitaron ese éxito, rivales contra los que Hesjedal hubiera tenido que agachar la cabeza. Pero Purito Rodríguez, Ivan Basso o Michelle Scarponi no han sido, ni mucho menos, rivales de categoría. Apenas se han visto ataques entre ellos salvo en los últimos metros de alguna etapa. Han corrido escondidos bajo las faldas de sus directores y sus gregarios, esperando que el resto de líderes explotara algún día. Etapa tras etapa, esperábamos pacientemente a las tres jornadas dolomíticas en donde se anunciaba que se libraría la verdadera batalla por la victoria. "Lo importante está en la última semana", se empeñaban en anunciar los ciclistas tras terminar otra tediosa jornada de ciclismo. Hesjedal y Purito han sido los más regulares y eso les ha llevado a conseguir un éxito tremendo para ellos pero que no esconde que no se tratan de vueltómanos de primer nivel.
Lo que hemos visto en el Giro parece que será la tónica del ciclismo del siglo XXI. La reserva, la especulación y el conformismo, lejos de la épica, el coraje y la capacidad de sufrimiento que han sido las características intrínsecas del deporte de la bicicleta. Quiénes achacan esta nueva forma de correr a un ciclismo más limpio están confundiendo términos. Es una cuestión de coraje y valentía y no de dopaje. El corredor que se dopa no pretende tener más valor sino ir más rápido que los demás. Lo que se ha echado en falta en este Giro es que los favoritos diesen un paso al frente y demostraran que de verdad eran los líderes.
El único que ha demostrado que quería ganar ha sido Thomas De Gendt en la etapa del Stelvio aunque al final ha tenido que conformarse con la tercera plaza, cosa que, por otra parte, nadie hubiera imaginado al inicio de la carrera. De Gendt demostró que para hacer algo grande hay que probarlo desde lejos, no basta con una aceleración poco antes de llegar a la meta. Su ataque también dilapidó la teoría de que el ciclismo épico es cosa de otra época. Aún quedan corredores de esa estirpe. El problema es que o no han participado en este Giro o no son ciclistas para grandes vueltas o se encuentran injustamente sancionados, caso del mejor vueltómano de la actualidad. Alberto Contador en forma hubiera ganado este Giro casi sin despeinarse.

Foto: as.com

lunes, 21 de mayo de 2012

Giro 2012. El ciclismo de los 'chuparruedas'


Hoy se ha vivido en el Giro de Italia la segunda jornada de descanso previa a la semana final que debe decidir la carrera y, hasta ahora y salvo que las tres etapas dolomíticas se conviertan en una batalla a tumba abierta entre los principales candidatos, estamos viendo una de las peores grandes vueltas de los últimos años.
El Giro 2012 es una excepcional excusa para aquellos que califican este deporte de aburrido y para que los medios de comunicación den cada vez más la espalda al ciclismo. Un pretexto perfecto para hacer uso de una de las grandes aportaciones de la cultura popular española al mundo, la siesta.
En los últimos tiempos, el ciclismo vive en un proceso de autodestrucción terrible. Los dirigentes, los organizadores, los directores de equipo y los ciclistas parece que han olvidado que la esencia de este deporte es el espectáculo, el sacrificio, la épica y el afán de superación. Los valores de este deporte han cambiado y no precisamente a mejor. Algunos lo intentan justificar señalando que el ciclismo es ahora un deporte más limpio pero el problema de este Giro y de muchas carreras de los últimos años no es de limpieza sino de valentía, coraje y agallas, virtudes carentes en la mayoría de los ciclistas actuales, para los que es más importante aguantar la rueda del de delante y conseguir un puesto de honor que jugársela para lograr la victoria. No hay que ver más que la actitud que están mostrando los capos en esta corsa rosa, lejos de la épica que ha caracterizado a este deporte. Y es que esta manera de correr favorece a corredores 'reguleros', que asumen perfectamente su papel de 'chuparruedas' para lograr un puesto top y creerse que están entre los más grandes. Pero nada más lejos de la realidad, los favoritos de este Giro no tienen cualidades de 'superclase' y, en estas dos primeras semanas de carrera, lo están demostrando con creces. Salvo de la quema a 'Purito' Rodríguez, que está haciendo lo que tiene que hacer para alcanzar la victoria en este Giro de Italia pero que en ninguna otra época hubiese podido a aspirar a llevarse la victoria en una vuelta de tres semanas. Pero Basso, Scarponi o Kreuziger son ciclistas que rozan la mediocridad o, al menos, eso es lo que están mostrando hasta ahora en carrera, sin embargo en las declaraciones públicas se muestran como la reencarnación de Pantani, Fuente u Ocaña, por nombrar algunos de los más grandes. Caso aparte es Frank Schleck que ya ha abandonado por una lesión que hasta su mismo director ha puesto en duda. El luxemburgués, junto con su hermano Andy, son el prototipo de ciclista acomodado que impera hoy día en el pelotón internacional. Los hermanos del Radioshack disputan una carrera al año y en el resto se pasean o abandonan ante la más mínima dificultad.
Es cierto que el recorrido propuesto no ayuda en nada a que hayamos visto movimientos importantes hasta ahora, ya que han dejado las tres grandes etapas de montaña para el final. Pero en las dos semanas de competición que llevamos ha habido terreno como para haber al menos intentado evaluar las fuerzas de los favoritos.
Pero vamos a dar un margen de confianza porque esto todavía no ha echado el cierre. Las tres etapas dolomíticas que restan en el recorrido son seguramente de los mejores encadenados montañosos que se han diseñado en las últimas grandes vueltas. Los capos ya no tienen excusas para dejar de lado ese 'divismo' y pasar al ataque llegando al límite dell sufrimiento porque no les queda otra si quieren subir a lo alto del podio en Milán. Si no lo hacen y llegan todos de la manita a los últimos metros, 'Purito' tiene una oportunidad histórica de ganar una gran vuelta puesto que es el que mejor final tiene y, por otro lado, se confirmará la mediocridad de los supuestos grandes de este deporte y será el mayor exponente del ciclismo de los 'chuparruedas' y conservadores que poco a poco se va imponiendo.

Foto: marca.com