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martes, 23 de abril de 2013

Número 20



“Elegí el número 20 porque quiero ganar la Liga número 20 para el Manchester United”. Así se presentaba Robin van Persie cuando fichaba por los Diablos Rojos. Dicho y hecho. Él ha sido el hombre clave de un título que tiene una importancia mucho más significativa de lo que parece para el United, porque, a pesar de ser un equipo acostumbrado al triunfo, su dominio en Inglaterra estaba amenazado por sus vecinos de Manchester. El City, armado con un incalculable número de fajos de petrodólares, había resurgido para intentar convertirse en el referente del fútbol de las islas. El ariete holandés fue tentado por el jeque Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, pero no sucumbió ante tan apetecible oferta y decidió unirse al conjunto de Old Trafford. El propio Roberto Mancini consideró esta como una de las razones de la gran trayectoria en Premier de los mancunianos.
Sir Alex Ferguson, que suma su decimotercera Premier, ha sabido reinventar una vez más a su equipo. Lejos de su juego arrollador y vertical de otras épocas, la base del triunfo ha estado en la eficacia. No había hueco para el lucimiento ni la espectacularidad, solo valía el título para recuperar la supremacía perdida aquella fatídica tarde en Sunderland en 2012, cuando la victoria en Liga se esfumaba casi en la celebración.
Una vez recobrado el cetro en Inglaterra, el Manchester United debe intentar regresar con los mejores en Europa. Sir Alex tiene una ardua labor por delante. Lidiar con el futuro de Wayne Rooney y reforzar el equipo en puestos trascendentales como el centro del campo se antojan tareas imprescindibles para el futuro. Lo que parece claro es que el número 20 continuará siendo un jugador clave en el equipo para seguir cosechando éxitos. 

Foto: goal.com

domingo, 20 de mayo de 2012

Drogba lleva al Chelsea a la gloria

En ocasiones el fútbol entierra en el olvido a grandes futbolistas porque nunca consiguieron un título de renombre. Parecía que Didier Drogba iba a terminar su carrera deportiva siendo uno de ellos. Pero el fútbol dio ayer al delantero africano la Champions League. Así, Drogba será recordado como uno de los grandes y no solo por conseguir el título, sino también porque en la final de ayer cuajó un partido espectacular dentro de las pocas opciones que da para brillar la manera ultradefensiva de jugar al fútbol del Chelsea. Tan criticable como válida. Tan lícita como efectiva.
Sea como fuere, Drogba ha entrado ya en la historia. Y lo ha hecho además en la temporada menos esperada. El verano pasado, los dirigentes del Chelsea le buscaban una salida al costamarfileño, aunque finalmente se quedó en Londres por la falta de ofertas interesantes. Aun así, no era ni mucho menos titular indiscutible para Vilas-Boas. Desde el banquillo veía como su equipo se desmoronaba en la Premier mientras se acentuaban problemas internos entre entrenador y jugadores, solo arreglados por una actuación medianamente decente en competición europea. Sin embargo, el bajo nivel de Fernando Torres le permitió recuperar un sitio en el once que parecía difícil al iniciarse la temporada. Así se fue a la Copa de África, de la que volvió finalista y, al poco tiempo, Di Matteo se hacía cargo del equipo tras la destitución de Vilas-Boas. Drogba se convirtió entonces en imprescindible y ha llevado a su equipo, junto al nuevo entrenador, a conseguir el mayor hito de su historia.
El nuevo técnico no ha podido cambiar la dinámica en la Premier y se centró en los torneos eliminatorios para salvar la temporada y vaya si lo ha conseguido. Drogba ha sido el líder en el campo asumiendo casi toda la responsabilidad tanto en el plano ofensivo como en el defensivo. Él ha sido la clave en un fútbol rústico pero que ha terminado por llevar a los londinenses a lo más alto. El estilo no ha sido ni mucho menos espectacular, el Chelsea salía al campo declarando su inferioridad y planteando los partidos de manera ultradefensiva, casi desesperante a veces tanto para el contrario como para el espectador. Solamente Drogba con su poderío físico sobresalía dentro de una mediocridad general.
Con ese poquito, Drogba y defensa, el Chelsea se lleva su primera Champions League, tan ansiada para su propietario Roman Abramovich y que ni siquiera Mourinho pudo lograr.
Pero este título de Champions no puede esconder la realidad de este Chelsea que practica un fútbol lejos del exigible a un equipo con una gran plantilla y un potencial económico espectacular. No está solo Drogba, también Torres, Mata, Ramires o Mikel son un jugadores de nivel excepcional. Di Matteo eligió un estilo basado en la defensa para tratar de arreglar una temporada que estaba siendo desastrosa y le ha salido de la mejor manera posible, campeones de la Copa y de la Champions League, pero el técnico italiano se equivocaría si usa esta temporada como aval, al igual que estarían confundidos los técnicos y directivos del equipo londinense si creen que este es el camino. Fernando Torres ya ha levantado hoy la voz y jugadores como Mata parecen estar muy desaprovechados en el Chelsea. El título de la Champions League debería servir para reforzar al equipo de cara a la próxima temporada y plantear un fútbol de equipo grande. A tiempo están en Stamford Bridge para rectificar, porque si el año que viene siguen por el mismo camino, seguramente no se vuelva a alcanzar la gloria como en este año, aunque Drogba siga en el equipo al mismo nivel.

Foto: Mundo Deportivo