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lunes, 23 de julio de 2012

Tour 2012. El culmen del dominio anglosajón


A principios de 2009 se anunció la creación de un potente equipo ciclista británico. Dirigidos por Dave Brailsford y apoyados económicamente por Sky (el imperio televisivo de Rupert Murdoch) y con un fuerte desembolso de capital chino, se trataba del culmen de la apuesta de los países anglosajones por el ciclismo en ruta. El objetivo era lograr el Tour de Francia en cinco años pero lo han conseguido antes de lo previsto, Bradley Wiggins se coronaba ayer en París como el primer británico en ganar la ronda gala.
Los países que históricamente han dominado el ciclismo han visto como el mundo anglosajón se hacía poco a poco con el control mientras a ellos les azuzaba la crisis económica y se perdían entre numerosos casos de dopaje. Ahora, australianos, estadounidenses y británicos son los grandes capos del ciclismo bajo la tutela del presidente de la UCI, el irlandés Pat McQuaid.
La entrada del mundo anglosajón en el ciclismo hubiera sido beneficiosa de no ser porque se ha hecho como un elefante en una cacharrería destruyendo valores tradicionales de este deporte y apoyados en una falsa moral que sitúa sus principios por encima de los de los países más históricos como Francia, Italia, Bélgica o España. Ellos creen que sus técnicas son mejores, que utilizan una tecnología puntera y, sobre todo, que sus ciclistas son los más limpios del pelotón. Bradley Wiggins, por ejemplo, ciclista con el que han conseguido el hito de vencer el Tour de Francia es un presuntuoso y orgulloso de sí mismo que se ha destapado en varias entrevistas como algo fanfarrón y poco respetuoso con sus rivales. También se ha llegado a poner como ejemplo de limpieza y su ego le ha llevado incluso a compararse con Miguel Induráin. Habría que haberle visto con rivales del nivel de Chiapucci, Bugno o Rominger y sin un equipo que le salvara las castañas del fuego.
La duda ahora es ver si este dominio será continuado o quedará como una anécdota dentro de la historia del ciclismo. Cuesta pensar que países como Francia o Italia se conformen con estar en segundo plano en un deporte que ellos han hecho grande pero lo cierto es que, en este momento, parten con desventaja respecto a sus colegas británicos.

Foto: ESPN

jueves, 19 de julio de 2012

El extraño caso de Chris Froome


Bradley Wiggins ha dejado hoy prácticamente sentenciado el Tour de Francia, pero será un vencedor descafeinado, de esos a los que hay que ponerle un asterisco en el palmarés explicando el por qué de su victoria. El más fuerte de la carrera ha sido su gregario Chris Froome, que no ha ganado porque no ha querido y porque, a su manera, ha respetado la idea del equipo de que el líder tenía que ser Wiggins.
Ese “a su manera” hay que enfatizarlo porque el británico nacido en Kenia se ha visto tentado en varias ocasiones de saltarse a la torera las órdenes de equipo. Pero, al final, ha hecho algo aun peor, humillar a su jefe de filas para demostrar a todo el mundo que él era más fuerte. Tiene que ser muy difícil dejar escapar un Tour de Francia siendo el mejor pero si decides no saltar la jerarquía del equipo hay que asumirlo. Si Froome pretendía  demostrar que era el mejor, debió hacerlo desde el principio, atacando sin paliativos y desatendiendo toda autoridad. Porque, aunque le hubiera costado el castigo de sus jefes,  es mejor que humillar al que es tu compañero y líder de equipo.
Toda esta rocambolesca historia que se está viviendo en este Tour tiene un protagonista no menos extraño, Chris Froome. Su vida ya le convierte en alguien especial. Nació en Kenia, luego vivió en Sudáfrica y finalmente en Reino Unido, nacionalidad para la que ahora compite. Padeció una rara enfermedad llamada bilharza, que le hacía perder glóbulos rojos en la sangre y que le pudo costar su carrera. Profesionalmente, hasta agosto pasado era un auténtico desconocido. Tres victorias en carreras insignificantes, un puesto 84 en el Tour 2008 y un 35 en el Giro 2009 eran sus credenciales.  
Así llegó a la Vuelta a España 2011, que no ganó porque tuvo que trabajar, como en este Tour, para Bradley Wiggins y cuando el equipo le nombró jefe de filas ya no pudo superar a Juanjo Cobo, flamante vencedor. Apareció de la nada para dominar todos los terrenos, tanto montaña como contrarreloj. Y en este Tour 2012 su nivel ha seguido intacto, ha sido el mejor como ocurrió el año pasado pero tampoco podrá ser el ganador porque de nuevo vuelve a estar supeditado a Wiggins, que será ahora el que le prive del triunfo.
Antes de esa Vuelta a España, Sky no le había renovado y su continuidad como profesional era más que dudosa. Ni en su propio equipo esperaban tal progresión como demuestra un reportaje con Dave Brailsford, jefe del conjunto Sky, publicado en mayo de 2011 por la revista Cycle Sport. En él, el propio dirigente situaba en una gráfica a sus corredores en función de lo que el equipo esperaba de ellos. Este es el documento.

Las siglas CF corresponden a Chris Froome, situado en el cuadro número 5. En palabras del propio Brailsford, tal y como se puede ver en el enlace al reportaje completo de más abajo, los ciclistas que están en este cuadro están en el límite para el equipo, su potencial de mejora desaparece con el tiempo y su principal aportación es en términos de personalidad. Un año después, Froome es el mejor del equipo y ha estado a punto de ganar dos grandes vueltas. Aquí se puede ver el reportaje.
Lo más pueril sería pensar en una explosión tardía y repentina pero hay quien piensa que hay algo más. La sospecha se centra sobre su equipo, el Sky, cuyos ciclistas muestran en los últimos tiempos un nivel notablemente mejor que el de anteriores campañas, aunque ninguno de ellos ha dado un salto como Froome, del que se piensa que cayó dentro de la marmita y su capacidad ha quedado totalmente descontrolada.
El ciclismo anglosajón, que se vanagloria de ser el adalid de limpieza frente a los países tradicionales enfrascados en multitud de casos de dopaje, está cuestionado desde ciertos ámbitos que piensan que gozan con una ventaja médica auspiciados por los máximos dirigentes del ciclismo.
Si Froome quería ganar el Tour de Francia este año lo más lógico hubiera sido un cambio de escuadra, ¿por qué no lo hizo? Es otra de las extrañezas que oscurecen su carrera. No creo que fuera solo por un tema económico. No son pocos los que piensan que en otro equipo no mostraría el mismo nivel. Además, el que Froome corra con colores distintos a los de Sky y muestre una capacidad inferior, sería también un problema para el propio equipo británico en el caso de que cuenten con esa prerrogativa, que quedaría al descubierto.
Los patrones del Sky estarán hoy muy dolidos con la humillación que Chris Froome ha propinado a Bradley Wiggins, el hombre con el que quieren ser grandes y en torno al que han creado esta escuadra majestuosa. Ahora se plantea la duda de qué hacer con él: dejarlo pasar,  castigarlo en forma de retirada de galones en un futuro o, incluso, marcharlo del equipo. Si en Sky no hay nada que ocultar, cualquier decisión sería tomada sin paliativos. Si, por el contrario y como algunos creen, en este equipo pasan cosas extrañas, el que el keniata pegara en fechas próximas un bajón de rendimiento espectacular dentro del mismo equipo o en otro, provocaría que las suspicacias se expandan.
Pero esto son solo conjeturas que se establecen dentro de algunos sectores del ciclismo y de aficionados. Chris Froome es ahora mismo una fuerza de la naturaleza, un ciclista que puede convertirse en el gran dominador durante los próximos años de las carreras de tres semanas. Ningún terreno está fuera de su alcance y su capacidad de resistencia y de recuperación tras muchos días de competición parece ilimitada. No muestra absolutamente ninguna debilidad. Si logra mantener este nivel, estaremos ante una leyenda del ciclismo.

Fotos: Esciclismo.com y cyclesportmag.com