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jueves, 22 de agosto de 2013

El conflicto de Gibraltar: centrarse en lo importante



Gibraltar es la espinita clavada en la Historia de España, especialmente para los más nacionalistas, que aprovechan cada ocasión para reclamar la soberanía perdida hace 300 años sobre La Roca. Se trata más bien de una reivindicación basada en el orgullo patrio que en una importancia capital porque Gibraltar no tiene ahora el valor geoestratégico de antaño. Sin embargo, el conflicto reaparece cada cierto tiempo, especialmente con los gobiernos de la derecha que responden muchas veces con excesiva vehemencia a incompetencias llegadas desde el Gobierno de Gibraltar.  
España debería centrarse en la cuestión importante en este momento y olvidar reclamaciones territoriales. No se trata de amilanarse ante las provocaciones que llegan desde Gibraltar, especialmente desde su Primer Ministro Fabian Picardo, sino de recordar que el origen de este nuevo enfrentamiento es, como tantas otras veces, un conflicto pesquero y que son estos los que están sufriendo las consecuencias y los que con más premura necesitan una solución.
Lo de “Gibraltar Español” no es más que una utopía. Una aspiración imposible hasta para el más patriota. Los gibraltareños ni quieren ser españoles ni les interesa, por lo que el único objetivo para con El Peñón debe ser el de acabar con su modelo económico. Objetivo en el que no solo debería participar España, sino también el Reino Unido y la Unión Europea.

viernes, 24 de mayo de 2013

Aznar, salvador de la patria



Con un futuro nada halagüeño, a Rajoy se le ha aparecido esta semana un fantasma del pasado en forma de José María Aznar. Como un padre severo que otorgó en su hijo preferido la confianza de continuar su legado pero que no está cumpliendo las expectativas, Aznar surge para llamar la atención ante la desviación de Rajoy.
José María Aznar concedió una entrevista el pasado martes en Antena 3 y criticó al Gobierno por, entre otros motivos, la subida de impuestos, por el incumplimiento del programa electoral y por no establecer medidas concretas que eviten la realización de un referéndum soberanista en Catalunya. No se trata más que la demostración de las fisuras internas en las que está inmiscuido el Partido Popular, pero lo que llama la atención de las palabras del ex presidente es la aureola de superioridad moral que él mismo se ha autoimpuesto. Con un egocentrismo desmesurado, él mismo se declara líder de España e insinúa su vuelta atendiendo a su propia responsabilidad, considerándose como una especie de salvador de la patria, como un héroe inmortal capaz de regresar para devolvernos de nuevo a épocas gloriosas pasadas. Si bien la gloria nos la otorgó la burbuja inmobiliaria que él mismo alentó y que después explotó para convertirse en una de las principales causas que nos llevaron a la situación en la que ahora estamos.
Conviene el exigir a Aznar algo de autocrítica. Entre tanta lección, pasó de puntillas cuando le tocó hablar de sobres, de corrupción o de financiación de partidos. Tampoco se acordó de las armas de destrucción masiva. Dudas que no acertó a despejar y que ensombrecen su figura como el salvador de la patria que él mismo cree ser. Su época ya pasó y no parece ser tan idílica como la pinta. Antes de reencontrarse con fantasmas del pasado, es preferible el hallar gente capaz de despejarnos el futuro.

Foto: 20minutos.es

viernes, 22 de marzo de 2013

Chipre no pasa por el aro



Se acercaba el momento en el que la Unión Europea (léase Alemania) propondría medidas más drásticas y dolorosas como contraprestación a los rescates de los países del sur. Y qué mejor que hacerlo con un país de apenas un millón de habitantes y cuya importancia dentro de la cúpula europea es mínima. Chipre era un lugar idóneo como banco de pruebas y así se decidió que sus ciudadanos pagaran las deudas que los bancos habían contraído con un impuesto directo a las cuentas bancarias. Atrás quedaba la protección a los depósitos de menos de 100.000 euros.
Es cierto que el sistema financiero chipriota posee unas peculiares características y que una mínima parte del dinero de esos depósitos proviene de inversores rusos que utilizaron la ventajosa situación fiscal de la isla para lavar dinero pero la situación era ya conocida por los dirigentes europeos allá por 2008, cuando Chipre introdujo el euro y, aun así, los ciudadanos no son ni de lejos responsables de esta situación.
Con lo que no contaban los dirigentes europeos es con la negativa de la totalidad del Parlamento chipriota a las exigencias. La desastrosa política de la Unión Europea durante la crisis económica ha llegado a un punto límite y las voces discordantes gritan cada vez con más fuerza. En Chipre parece que no están dispuestos a pasar por el aro. Ninguno de los rescates anteriores a países de la Unión Europea mejoró la situación. Ni en Grecia, ni en Italia ni en España. Y es difícil aceptar unas exigencias aun más drásticas que en aquellos estados.

Esta negativa pone en un brete a los mandamases de Europa, que se han mostrado incapaces de establecer un Plan B que solucione la papeleta. La única respuesta ha sido la de un ultimátum para que el Gobierno de Nicosia arregle la situación antes del lunes y mientras asisten expectantes a los debates que estos días se desarrollan en el Parlamento del pequeño país mediterráneo. 


Chipre se encuentra ahora ante una situación que le puede llevar hasta salir del euro. Quizá incluso sus ciudadanos obliguen a sus gobernantes a no pagar su deuda como ya ocurriese en Islandia. Posiblemente este ultimátum se convierta en una bomba que termine explotando en las manos de los dirigentes europeos, con las consecuencias desastrosas que supondrían para el futuro del euro y de la unión.

Foto: lavanguardia.com

martes, 29 de enero de 2013

El oscurantismo de la Operación Puerto



Esta semana ha comenzado el juicio de la Operación Puerto después de seis años y medio. Tiempo que sería más que suficiente para esclarecer todo este asunto pero que solo ha servido para teñirlo de negro. Casi nada se sabe de una investigación que, supuestamente, destaparía un gran escándalo en el deporte español pero que está quedando en nada. Esperar ahora que se conozca mucho más en el juicio es una posibilidad más que remota. La Operación Puerto es la demostración más fehaciente de lo lamentable que ha sido la lucha contra el dopaje en España. Los medios extranjeros lo saben, por eso acuden en masa a este juicio esperando que se esclarezcan algunas cuestiones pero probablemente tendrán que escribir en sus crónicas más deficiencias de todo este proceso.
En el banquillo se sientan cinco personas acusadas por un delito contra la salud pública por las que la Fiscalía pide dos años de cárcel que en ningún caso cumplirán al carecer de antecedentes. Esto es lo primero que choca de este juicio. ¿Por qué no se les juzga por delito fiscal? Es público que el señor Eufemiano Fuentes recibía ingentes cantidades de dinero por parte de técnicos y deportistas, dinero que es bastante dudoso que fuera declarado a la Hacienda Pública. Sin embargo, no se ha reparado en este tema. Como tampoco se ha hecho en el robo de material médico del doctor Fuentes y los suyos, que, según algunos de los documentos publicados, obtenían los productos farmacéuticos de hospitales públicos.
También es deleznable como han convertido la Operación Puerto en un asunto concerniente exclusivamente al ciclismo, un deporte tan maltratado que poco importaba seguir agraviándolo si con eso se conseguía que se dejara de lado a otras disciplinas. Eufemiano Fuentes trataba a deportistas de varias disciplinas, como él mismo ha confirmado en varias ocasiones. En una entrevista concedida en diciembre de 2006 al diario Le Monde, Fuentes decía textualmente “yo tengo otros deportistas entre mis clientes: atletas, jugadores de tenis, de balonmano, futbolistas, boxeadores…”. Además, en esta captura del telediario de Televisión Española aparece una imagen tomada por la Guardia Civil en el que aparecía un calendario de un Campeonato de Europa, competición que no existe en ciclismo y que coincide en fechas con un campeonato de atletismo.
Curiosamente, de las 200 bolsas de sangre que incautó la Guardia Civil, sólo se han identificado 58, todas de ellas de ciclistas. Nada se sabe del resto. ¿Servirá el juicio para identificar las demás? Difícil…
Todas estas irregularidades apuntan hacia el que era el máximo responsable del deporte español en 2006, Jaime Lissavetzky. Como Secretario de Estado en aquella época, debería explicar el por qué de todo este oscurantismo pero seguramente no lo hará, anda ahora metido en otros menesteres.
Habrá que esperar a ver cómo se desarrolla el juicio pero seguramente las dudas seguirán creciendo en torno a la Operación Puerto mientras haya quiénes consideren que es más conveniente mantener todo este asunto en el desconocimiento.