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Mostrando entradas con la etiqueta Mariano Rajoy. Mostrar todas las entradas
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viernes, 24 de mayo de 2013

Aznar, salvador de la patria



Con un futuro nada halagüeño, a Rajoy se le ha aparecido esta semana un fantasma del pasado en forma de José María Aznar. Como un padre severo que otorgó en su hijo preferido la confianza de continuar su legado pero que no está cumpliendo las expectativas, Aznar surge para llamar la atención ante la desviación de Rajoy.
José María Aznar concedió una entrevista el pasado martes en Antena 3 y criticó al Gobierno por, entre otros motivos, la subida de impuestos, por el incumplimiento del programa electoral y por no establecer medidas concretas que eviten la realización de un referéndum soberanista en Catalunya. No se trata más que la demostración de las fisuras internas en las que está inmiscuido el Partido Popular, pero lo que llama la atención de las palabras del ex presidente es la aureola de superioridad moral que él mismo se ha autoimpuesto. Con un egocentrismo desmesurado, él mismo se declara líder de España e insinúa su vuelta atendiendo a su propia responsabilidad, considerándose como una especie de salvador de la patria, como un héroe inmortal capaz de regresar para devolvernos de nuevo a épocas gloriosas pasadas. Si bien la gloria nos la otorgó la burbuja inmobiliaria que él mismo alentó y que después explotó para convertirse en una de las principales causas que nos llevaron a la situación en la que ahora estamos.
Conviene el exigir a Aznar algo de autocrítica. Entre tanta lección, pasó de puntillas cuando le tocó hablar de sobres, de corrupción o de financiación de partidos. Tampoco se acordó de las armas de destrucción masiva. Dudas que no acertó a despejar y que ensombrecen su figura como el salvador de la patria que él mismo cree ser. Su época ya pasó y no parece ser tan idílica como la pinta. Antes de reencontrarse con fantasmas del pasado, es preferible el hallar gente capaz de despejarnos el futuro.

Foto: 20minutos.es

martes, 20 de noviembre de 2012

Un año a peor


Hoy se cumple un año desde la arrolladora victoria del Partido Popular en las Elecciones Generales. Mariano Rajoy llegaba a la Moncloa en una situación agónica para España pero con un discurso cargado de optimismo que se ha tornado irreal. Si bien la deuda pública ha disminuido en algo más de dos puntos, la prima de riesgo y el paro han continuado su ascenso irremediablemente, alentados además por medidas que parecen totalmente ineficaces. La situación es hoy indiscutiblemente peor que en noviembre de 2011. El descontento social ha ido aumentando exponencialmente en estos doce meses pero el Gobierno, lejos de escuchar a la ciudadanía, ha intentado reprimir las voces discordantes. Tan sólo se presta oído a las directrices que vienen desde Alemania.
Por si fuera poco, a Mariano Rajoy se le ha presentado otro problema además del económico. El desafío independentista de Artur Mas, más allá de sus connotaciones políticas, supone otro quebradero de cabeza más, justo cuando el PP discutía el centralizar materias para disminuir costes y desagraviar la crisis económica.
Decía el Presidente que el escenario mejorará a partir de 2013, pero sus palabras y predicciones no cuentan con ningún valor después de haber variado sus políticas tantas veces como se ha necesitado, independientemente de anuncios y declaraciones anteriores. Aun así, ante tan negro panorama, cabe esperar que por esta vez Rajoy esté en lo cierto.

Foto: elpais.com

martes, 18 de septiembre de 2012

El Adiós de Esperanza Aguirre


En un país poco acostumbrado a las dimisiones se hace aun más extraño la de Esperanza Aguirre, tanto por el momento, apenas hace año y medio que resultó reelegida, como por su personalidad, una de las más fuertes dentro de su partido.
Los motivos de su marcha no quedaron del todo claros en esa modesta rueda de prensa. Alegó, como de puntillas, causas familiares y señaló que la vida política no dura para siempre, pero quizá detrás esté el motivo de que no encuentre posibilidad alguna de seguir escalando en el escalafón político de su partido y de España. Parecía claro que su meta era alcanzar la Presidencia del Gobierno, fin ahora imposible, y que una nueva Presidencia de la Comunidad de Madrid, cuando ya ha tenido tres con mayoría absoluta, no era suficiente aliciente para una mujer que ha podido situarse como una de las figuras políticas más importantes de España, a pesar de sus múltiples meteduras de pata, con unas inmensas dosis de populismo pero con una personalidad arrolladora que no desfalleció ni siquiera cuando se vio apartada de la alta dirigencia de su partido.
Su enfermedad, sin duda, también ha tenido que influir en su decisión. Quizá ella lo ha visto también como una señal de que el final había llegado. Pero cuesta creer que sea la causa definitiva en una mujer que, tras su a veces evidente torpeza, escondía máximas ambiciones.
La dimisión de Aguirre abre una nueva escena política tanto a nivel regional en Madrid como a nivel estatal. Su sucesor Ignacio González no cuenta con el carisma de su predecesora, lo cual abre dos frentes distintos. Por un lado, la confianza del electorado madrileño no será la misma y, por otro, le será complicado mantenerse al frente del PP madrileño, opuesto en muchas ocasiones a las directrices marcadas desde Génova. A Esperanza Aguirre sí se le mantenía en su puesto a pesar de divergir en numerables ocasiones con Mariano Rajoy u otros dirigentes populares porque, en el fondo, el Presidente del Partido Popular sabía que la Presidenta de la Comunidad de Madrid era uno de los miembros más influyentes de su partido y una figura que aseguraba el buen resultado electoral. Por ese motivo, lo que podría ser una buena noticia para el PP, en vistas de lograr mayor unanimidad, pasa a ser un nuevo problema porque Aguirre era una figura que por su personalidad aseguraba el voto de muchos ciudadanos afines a la derecha pero discrepantes con la línea del PP en los últimos tiempos.  

Foto: 20minutos.es

martes, 4 de septiembre de 2012

Salvar el Euro destruyendo el Estado de Bienestar


La Troika, formada por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, y que supervisa los recortes del Gobierno de Grecia ha planteado a éste que se alargue la semana laboral a seis días. Medida absolutamente incomprensible que, lejos de establecer políticas de austeridad, atenta directamente contra el estado del bienestar y conducen al empobrecimiento de una población ya tocada por decisiones anteriores. Más razonable sería aumentar el número de contrataciones si es imprescindible más trabajo, sobre todo teniendo en cuenta que el paro en el país heleno alcanza ya el 23%. Es inconcebible apelar a la productividad mientras se hacen exigencias que llevan al aumento del desempleo y a un decrecimiento alarmante de la demanda.
El rescate a Grecia se ha convertido ya en una escalada sin sentido cuya cima será irrevocablemente el desastre. Todo, aun sabiendo que es prácticamente imposible que el país heleno devuelva el dinero prestado desde la Unión Europea. Más que un rescate, parece un plan para el hundimiento definitivo a Grecia y a sus ciudadanos. Es casi tan detestable como haber abandonado a los griegos a su suerte. Éstos, tras haber asistido a un arruinamiento desde dentro, ven ahora como se promueven unas medidas desde Europa que ahondaran todavía más en su empobrecimiento.
Vistas desde España, estas medidas provocan terror y avisan lo que puede ocurrir aquí si las autoridades europeas continúan en la misma senda de establecer medidas que acaben por destruir el estado del bienestar. Pero mientras nuestros gobernantes sigan agachando la cabeza frente a las exigencias de Europa y Alemania, no queda más que esperar a conocer cuál será el próximo hachazo. Se echa en falta el establecimiento de un frente que discuta y que cuestione algunas de estas exigencias. El efecto Hollande, tan esperado en los países en problemas porque podría suponer un giro en la política económica de Europa, se ha diluido como un azucarillo con el paso de las semanas. De momento, Merkel llega mañana a Madrid para negociar con Rajoy el rescate bancario a España. Para echarse a temblar…

martes, 17 de julio de 2012

El Gobierno de la mentira


“No podemos elegir, no tenemos esa libertad”. Así intentaba maquillar Mariano Rajoy la semana pasada el mayor recorte de la historia de nuestro país. Yo pensaba que precisamente la labor de un gobierno era la de tomar decisiones porque para eso recibieron el apoyo ciudadano. Aunque claro, el programa electoral con el que se presentó el Partido Popular decía completamente lo contrario a lo que está haciendo desde que asumió el poder.
El PP lleva seis meses en el poder sepultando su credibilidad. Más allá de las medidas que asfixian a los ciudadanos, su victoria está basada en una mentira, en un programa que ahora no es más que papel mojado porque, según el propio Rajoy, “las circunstancias han cambiado”. El cambio que se muestra más importante es el de que antes estaba en la oposición y ahora ocupa el sillón de Presidencia. Las declaraciones anteriores al 20 de noviembre de dirigentes populares parecen ahora una comedia de humor negro. El galimatías llega hasta el punto de que la página web “No más IVA”, creada por el PP tras la subida de dos puntos por el Gobierno de Zapatero, seguía funcionando el día que el Ejecutivo actual decidió subir dicho impuesto. Pero las mentiras no acabaron tras las elecciones. Declaración tras declaración se ocultan recortes y ajustes tras eufemismos vacíos y se omiten algunas medidas solo conocidas tras consultar el BOE.
Desde luego que el gobierno tiene otras alternativas para dejar de apretar a la ciudadanía y potenciar el crecimiento económico y desde luego que hay otra forma de gobernar, porque lo peor de este Ejecutivo no son sus decisiones, sino sus desinformaciones, sus mentiras y sus ocultaciones. Eso es lo que provoca entre la gente la sensación de que le están tomando el pelo y lo que está ensuciando la imagen del PP, acrecentada por la escena de sus diputados aplaudiendo las medidas de recorte de Rajoy la semana pasada en el Congreso. Pero, sin duda, la principal mancha a la imagen de los populares la ha hecho Andrea Fabra con ese “que se jodan” dirigido a los parados y con esa disculpa en una nota casi tan deplorable como el grito que propinó el miércoles pasado.

Foto: Intereconomía.com

miércoles, 13 de junio de 2012

El Rescate


El Gobierno lleva cuatro días presumiendo de haber recibido la “ayuda financiera” de Europa, mientras el resto del mundo hace mofa de la alegría de De Guindos o Rajoy. La política de comunicación del Gobierno parece querer mostrar normalidad y confianza justo en el instante en el que el rumbo parece dirigirse irremediablemente hacia una situación límite. Pero este discurso no está calando esta vez ni fuera de nuestras fronteras ni entre los ciudadanos, los que de verdad sienten la crisis y que asisten, en muchos casos, al desmoronamiento de su futuro. La gente sabe que un “crédito al sistema bancario” de 100.000 millones no será en balde y que nadie da dinero a cambio de nada, por lo que la situación no es de tranquilidad por más que Mariano Rajoy viaje a Polonia para vivir el debut de España en la Eurocopa.
“Lo del sábado”  demuestra la ineficacia del Banco de España y la mala gestión de nuestras cajas de ahorros, gobernadas por políticos de uno y otro lado, tanto los que se congratulan de la “ayuda de la Unión Europea” como los que pronostican un futuro desolador.
Por el momento, lo único que podemos hacer los ciudadanos mientras esperamos la “asistencia del Eurogrupo” a nuestros bancos es exigir que se diga la verdad y que se llame a las cosas por su nombre. Tan denostable es crear alarma social como negar lo evidente, cosa que el Gobierno ha hecho ya en demasiadas ocasiones. Lo cierto es que Mariano Rajoy dijo que haría cualquier cosa para intentar salvar a España aunque lo hubiese negado anteriormente, por lo que parece tener vía libre para decir lo que quiera. Pero los ciudadanos parecen ir agotando poco a poco su confianza en los políticos, que saben que se la juegan con la gestión de esta “inyección bancaria”, una situación límite que puede suponer tanto una oportunidad para levantar el vuelo como la puntilla que nos lleve al desastre.

Foto: teinteresa.es

lunes, 21 de noviembre de 2011

Se acabó la ambigüedad. Toca sacarnos adelante

El Partido Popular logró ayer una abultadísima victoria en las elecciones generales, o mejor sería decir que el Partido Socialista cosechó ayer una derrota histórica. Como ha sucedido en los anteriores cambios de gobierno durante la democracia, ha primado más el demérito del partido que está en el poder que las ideas del de la oposición. Al PP le ha bastado con un discurso ambiguo sin aclarar cuáles son sus verdaderas intenciones mientras el Gobierno se desmoronaba impotente ante la crisis.
Pero la época de la ambigüedad ha terminado. Ésta le ha servido al PP para ganar las elecciones pero no le servirá para gobernar. Mariano Rajoy será el Presidente del Gobierno antes de Navidad y es hora de ver si su plan conseguirá que salgamos a flote. Rajoy no ha prometido milagros tal y como dijo ayer pero las urnas han puesto en sus manos la responsabilidad de superar la crisis, sin embargo las dudas priman ahora mismo sobre las esperanzas y hay muchos escépticos que no confían en que los populares sean capaces de llevar el país adelante. No son pocos los que viven más pendientes de los posibles recortes sociales que podría llevar a cabo el nuevo gobierno que ilusionados con la posibilidad de superar las dificultades económicas.
Aun así, Mariano Rajoy tiene ahora su gran oportunidad. Precisamente su ambigüedad es la que le otorga el beneficio de la duda porque no está claro lo que va a hacer. Solo el tiempo dirá si el cambio es positivo. Los mercados acechan a un país al borde del abismo y desde Europa se mira con lupa la situación de España por lo que el fantasma de lo que ha sucedido en Italia y Grecia sobrevuela la cabeza de Rajoy.
Por todo ello precisamente, el cambio, como lo llaman los populares, no puede esperar. La delicada situación económica hace que se deba empezar desde ya a trabajar para salir adelante y parece que Soraya Sáenz de Santamaría y Ramón Jáuregui serán los responsables del traspaso de poderes.
Por su parte el PSOE queda ahora en una situación más que delicada. José Luis Rodríguez Zapatero ha convocado hoy ya un congreso ordinario para elegir los nuevos dirigentes del partido y establecer nuevas ideas. Sin embargo, la derrota exigía algo más. El principal culpable de la debacle socialista es suya y no de Alfredo Pérez Rubalcaba que ayer salía solo a reconocer la derrota. Zapatero, aunque casi ausente en la campaña electoral, sigue siendo el secretario general de su partido y su incapacidad ante el crecimiento del paro y el hundimiento de la economía es la causa fundamental de la mayoría absoluta del PP y los malos datos del PSOE. Por tanto, su marcha debía haberse producido de manera inmediata. A día de hoy se desconoce quién liderará el nuevo proyecto del PSOE pero dirigentes capacitados no faltan en Ferraz aunque la situación sea complicada.
Veremos si de verdad comienza un cambio o si seguimos teniendo más de lo mismo: paro, alta prima de riesgo…

Foto: ABC.es