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Mostrando entradas con la etiqueta Guardiola. Mostrar todas las entradas
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domingo, 22 de abril de 2012

Golpe de campeón


El Real Madrid venció ayer por dos goles a uno al Barcelona en el Camp Nou y sentenció prácticamente la Liga. Cuenta con una diferencia de siete puntos sobre los culés cuando solo faltan doce por disputarse. Esta victoria podría suponer solamente un nuevo título de Liga para los blancos, el trigésimo segundo de su historia, uno más de un equipo acostumbrado a ganar. Pero lejos de eso, el triunfo significa mucho más para el Real Madrid. Los blancos llevan oyendo toda la temporada que la diferencia frente al Barça no era real porque había que restar los tres puntos que lograrían los azulgrana en el Clásico del Camp Nou, por ello los jugadores merengues querían demostrar que sí que pueden vencer en la cancha del eterno rival. Incluso si el conjunto de Mourinho hubiera logrado el título de Liga sin ganar en el Camp Nou, todavía quedarían voces que dudarían que los blancos estuvieran a la altura de los de Guardiola. La incapacidad blanca de vencer al Barcelona en los tres últimos años suponía una losa muy importante en el madridismo pero ayer, por fin, se pudo vencer a los azulgrana y dar un golpe sobre la mesa, un golpe de campeón, porque el Madrid no ha dejado nunca de serlo y, ahora si cabe, lo es más aún porque conseguirá el campeonato después de tres años de dominio azulgrana. Todo ello además sin polémicas ni 'trivotes', solamente con fútbol y goles. 
El resultado de ayer supone un cambio de ciclo. Esto no significa que a partir de ahora el Madrid vaya a ser el dominador del fútbol español y europeo sino que el Barcelona sabe que su rival es mucho más fuerte que antes y puede vencerle en cualquier situación. Los azulgrana son conscientes de que el Madrid está a un nivel similar o superior al suyo  y de que ya no serán ese equipo que arrollaba en todas las competiciones y que humillaba a los blancos enfrentamiento tras otro.

Foto: futbolred.com 

jueves, 19 de abril de 2012

Dudas a dos días del Clásico


A dos días del Clásico, Barça y Real Madrid se hallan en uno de los momentos más complicados de la temporada. El pase a la final de la Champions se les ha puesto cuesta arriba. Los dos tienen que remontar y llegarán a los partidos de vuelta muy desgastados tras el encuentro del sábado.
El partido del Madrid fue muy preocupante. No tanto por la derrota sino por las sensaciones. El equipo de Mourinho parece llegar a la parte decisiva de la temporada con algunos de sus jugadores muy mermados físicamente. Es el caso, sobre todo, de Xabi Alonso. El tolosarra lleva unos partidos lejos de su mejor nivel y eso lo nota el equipo, que juega últimamente sin ningún control. Este bajón físico puede ser clave en el Clásico y en la vuelta de la Champions. Sin embargo, el Real Madrid está en condiciones de remontar gracias al gol de Özil, que hace que el resultado sea asequible en la vuelta. Además, el Bayern no fue superior al equipo madridista y solo pudo ganar al final gracias a un error defensivo y a que el Madrid fue bastante contemplativo con el 1-1.
La derrota del Barça fue más inesperada. Su superioridad frente al Chelsea no admite dudas y de la manera en que se desarrolló el partido los de Guardiola debieron vencer con claridad. El equipo londinense hizo un planteamiento ultradefensivo y, ayudado también por la suerte, logró imponerse a los azulgrana. Es otra manera de ganar, menos bonita  que otras pero que ayer fue efectiva. El Chelsea no está en un momento como para jugarle de tú a tú al Barcelona e hizo lo que debía. Parece complicado que le funcione también en el Camp Nou pero la victoria de ayer sirve para aumentar notablemente sus posibilidades de acceder a la final. Aun así, espero que Mourinho no tomara notas ayer de lo que hicieron los hombres de Di Matteo porque el Madrid sí que está capacitado para jugarle de una forma más valiente a los de Guardiola.
Ambos equipos deben pensar ahora que el partido del sábado es otra competición y que hay que dejar para la semana que viene la remontada pero es inevitable que el Clásico condicionará los partidos de vuelta, al que ambos llegaran cansados porque no pueden escatimar en esfuerzos este sábado. El Real Madrid porque podría sentenciar la Liga y el Barcelona porque, si no gana, tendría complicadísimo el título.

jueves, 19 de enero de 2012

La peor opción posible

Desde que hace año y medio José Mourinho aterrizara en el Bernabéu se ha enfrentado ya varias veces al Barcelona. En cada una de ellas, ha probado una cosa distinta y solamente una vez le salió bien. Ayer tenía una nueva oportunidad para superar al conjunto de Guardiola y, para intentar, hacerlo eligió la peor opción posible. Un Antiltop casi inédito de lateral derecho, Carvalho, que llevaba un mes desaparecido, titular en el centro de la defensa y Pepe, de mediocentro. Todos atrás, despreciando por completo el balón y a esperar a que una contra saliera bien. Y le salió al poco de comenzar, pero su ventaja fue totalmente engañosa. Se veía venir que por la inercia del juego, con el Barcelona atacando y pasando la pelota de un lado a otro, el equipo azulgrana terminaría por remontar, como así sucedió. Después, lo de siempre. Desquicio, nula capacidad de reacción y derrota.
No es nada extraño perder contra el Barcelona, pero se puede encarar el partido de muchas otras maneras más admirables. Como lo hizo el Athletic, el Espanyol, el Betis o el propio Madrid en ocasiones anteriores. Encerrarse atrás en el Bernabéu es un planteamiento muy pobre para el que se supone que es el mejor entrenador del mundo y para el equipo más grande de la historia.
Mourinho sigue sin saber cómo ganar al Barcelona y esto se está convirtiendo en su principal obsesión y problema. Vino para derrotar al Barça y no lo está haciendo. Sus excusas se están agotando y la afición está perdiendo su confianza en él. Por primera vez, una gran parte de los seguidores culpan a Mourinho de la derrota de ayer.
Lo que no es nuevo es la esperpéntica rueda de prensa que dio el portugués después del partido. Primero quitándole importancia a la Copa del Rey, después despreciando la opinión de los aficionados del Real Madrid y, por último, salvando de la derrota a los de su clan (Cristiano, Carvalho, Pepe y Altintop) cargando las culpas al resto.
Precisamente uno de los favoritos de Mourinho, Pepe, volvió ayer a tener una de sus continuas enajenaciones mentales transitorias. La enésima en su carrera. Se podría perdonar una vez, dos o, incluso tres, pero ya son demasiadas. Desde el día del famoso incidente con Casquero, Pepe lleva casi tres años desprestigiando la camiseta del Madrid, siendo la vergüenza de sus aficionados y ofreciendo al mundo del fútbol una imagen deplorable. El portugués debió salir del club de Chamartín hace tiempo pero no lo hizo, ahora tampoco pasará nada. Hoy, el club le ha obligado a hacer un patético video pidiendo perdón a Messi. Ha sido tan penoso como su actuación de ayer y de tantas otras veces. Los aficionados están cansados, incluso los que antes le reían las gracias ahora censuran su actitud. Pero mientras Mourinho siga ahí, Pepe seguirá siendo uno de sus favoritos y de sus buques insignia, todo ello mientras la imagen del Madrid por el mundo sigue empeorando, lejos del señorío del que tantas veces habla Florentino Pérez y que parece ya de otro tiempo.

Foto: vavel.com

lunes, 19 de diciembre de 2011

El Barça de Pep, un equipo para la historia

El Barcelona volvió a dar ayer un recital de fútbol. Independientemente de cuál hubiese sido el resultado, nadie puede dudar de que es el mejor equipo del mundo pero ahora además puede corroborarlo con el título de Campeón del Mundial de Clubes.
El mundo futbolístico debate ahora si el Barça es el mejor equipo de la historia. Es difícil comparar conjuntos de distintas épocas pero, sin duda, el equipo de Guardiola está marcando esta etapa y supondrá un punto de inflexión en la historia del fútbol. Primero porque, desde que el fútbol se empezó a abrir al mercado internacional en los 70, 80 y, sobre todo, los 90, ningún club ha dominado el panorama futbolístico como lo hace el Barcelona. El Milan de Sacchi o el Real Madrid que ganó tres Champions de cinco posibles no lograron los récords de este equipo ni lo hicieron de la misma manera.
Y es que la importancia no está solamente en que gana, sino en cómo gana. En una época en la que destacaban la fuerza física y la destrucción del fútbol del contrario, con esa figura del mediocentro destructivo que es tan importante para muchos equipos, apareció el Barcelona de Guardiola demostrando que el éxito puede llegar en la construcción del juego y en el dominio del balón. Con estas bases, atacan como nadie, a veces incluso sin delantero claro, y defienden como el mejor, su ansia por tener la pelota provoca una presión al contrario para recuperar la bola rápidamente.
Pero además, el Barcelona es un equipo ganador. Da su mejor versión en los momentos importantes. Desdibuja a sus rivales cuando más lo necesita. Justo cuando se hablaba de que el Real Madrid estaba más cerca que nunca dio un golpe de autoridad en el Bernabéu, el Manchester United estuvo impotente en las dos finales de Champions de los de Guardiola y ahora ha sido el Santos el que parecía un equipo pequeño frente a estos colosos.
Gran parte de culpa de este éxito la tiene, sin lugar a dudas, Pep Guardiola. De él podría decirse también que se trata del mejor entrenador de la historia por más que cueste reconocer su labor por parte de algunos sectores. Hay que recordar que muchos de sus jugadores ya estaban antes en el Barcelona y, aunque son algunos de los mejores futbolistas del mundo, sólo él ha sabido sacar lo mejor de ellos. Además, hay que responsabilizarle del éxito de la cantera porque ha llegado, sobre todo, por su atrevimiento a la hora de dar oportunidades. Pero Guardiola es más que eso. Se habla de entrenadores con dominio táctico o de entrenadores ganadores y nunca se incluye al técnico catalán entre ellos, pero Guardiola es el mejor tácticamente y no hay nadie que gane tanto como él. Sus cambios de planteamiento en los partidos demuestran sus capacidades tácticas y sus posibilidades de adaptación. No hay quién prepare los partidos como Guardiola ni quién estudia al rival como él. Él último ejemplo de excelencia táctica lo tenemos en la final de ayer frente al Santos. El Barcelona volvió a revolucionar el fútbol jugando sin extremos y sin delanteros, prescindiendo totalmente de las bandas y creando un entramado perfecto en el centro. Fue la enésima demostración de la capacidad táctica de Guardiola. Y para hablar de Pep como entrenador ganador no hay más que mirar los números y comprobar que ha logrado 13 títulos de 16 posibles. Nadie ha ganado tanto en tan poco tiempo. Las finales se convierten en un reto para el de Sampedor y le hacen sacar lo mejor de sí mismo. Su éxito y el de su equipo durarán hasta que su motivación siga arriba. Se habla mucho de que su final en el Barcelona está cerca pero con lo que ya ha conseguido ha dejado uno de los grandes legados en la historia del fútbol.

Foto: lavanguardia.com