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viernes, 26 de abril de 2013

Madina, desde la cautela



En ocasiones, el mejor líder es aquel que surge desde la tranquilidad y la discreción. Esas son precisamente las armas que está usando Eduardo Madina. Mientras algunos de sus compañeros de partido lo señalan a él como futuro líder para la regeneración del socialismo, él responde con cautela. Ni confirma ni desmiente. Se limita a actuar según las directrices de su partido, de cuyo organigrama forma parte destacada.
Lo que parece evidente es que el liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba no se sostiene ni entre sus propios compañeros. La ciudadanía considera igual de culpable de la crisis al PSOE que al PP, y mantener como máximo dirigente a uno de los principales responsables del último gobierno socialista, con el que comenzó la actual crisis económica, no parece la mejor opción para recuperar la confianza perdida. Rubalcaba se aferra a su puesto de secretario general con el respaldo de su victoria en el Congreso del pasado año pero en este tiempo no ha sido capaz ni de unir al PSOE ni de conseguir atraer a la ciudadanía descontenta.
Se hace necesario el encontrar una persona que no sea encuadrada en ninguna de las diversas fracciones en las que parece que está dividido el PSOE y que no cuente con ningún prejuicio entre la población. Eduardo Madina parece aunar aquellos requisitos y su mesura podría ser su mejor instrumento para atraer para la causa a todo el socialismo.
La figura de Madina es respetada desde dentro de su partido y temida desde otros ámbitos ajenos, que ya han comenzado a desprestigiarle. Sin embargo, esto que podría considerarse una lanza a su favor no es más que una demostración de que aun no se ha mostrado predispuesto para subir en el escalafón socialista. Cuanta más responsabilidad se tiene, más enemigos aparecen y a veces éstos suelen estar más cerca de lo que parecen.

Foto: gentedigital.es

lunes, 21 de noviembre de 2011

Se acabó la ambigüedad. Toca sacarnos adelante

El Partido Popular logró ayer una abultadísima victoria en las elecciones generales, o mejor sería decir que el Partido Socialista cosechó ayer una derrota histórica. Como ha sucedido en los anteriores cambios de gobierno durante la democracia, ha primado más el demérito del partido que está en el poder que las ideas del de la oposición. Al PP le ha bastado con un discurso ambiguo sin aclarar cuáles son sus verdaderas intenciones mientras el Gobierno se desmoronaba impotente ante la crisis.
Pero la época de la ambigüedad ha terminado. Ésta le ha servido al PP para ganar las elecciones pero no le servirá para gobernar. Mariano Rajoy será el Presidente del Gobierno antes de Navidad y es hora de ver si su plan conseguirá que salgamos a flote. Rajoy no ha prometido milagros tal y como dijo ayer pero las urnas han puesto en sus manos la responsabilidad de superar la crisis, sin embargo las dudas priman ahora mismo sobre las esperanzas y hay muchos escépticos que no confían en que los populares sean capaces de llevar el país adelante. No son pocos los que viven más pendientes de los posibles recortes sociales que podría llevar a cabo el nuevo gobierno que ilusionados con la posibilidad de superar las dificultades económicas.
Aun así, Mariano Rajoy tiene ahora su gran oportunidad. Precisamente su ambigüedad es la que le otorga el beneficio de la duda porque no está claro lo que va a hacer. Solo el tiempo dirá si el cambio es positivo. Los mercados acechan a un país al borde del abismo y desde Europa se mira con lupa la situación de España por lo que el fantasma de lo que ha sucedido en Italia y Grecia sobrevuela la cabeza de Rajoy.
Por todo ello precisamente, el cambio, como lo llaman los populares, no puede esperar. La delicada situación económica hace que se deba empezar desde ya a trabajar para salir adelante y parece que Soraya Sáenz de Santamaría y Ramón Jáuregui serán los responsables del traspaso de poderes.
Por su parte el PSOE queda ahora en una situación más que delicada. José Luis Rodríguez Zapatero ha convocado hoy ya un congreso ordinario para elegir los nuevos dirigentes del partido y establecer nuevas ideas. Sin embargo, la derrota exigía algo más. El principal culpable de la debacle socialista es suya y no de Alfredo Pérez Rubalcaba que ayer salía solo a reconocer la derrota. Zapatero, aunque casi ausente en la campaña electoral, sigue siendo el secretario general de su partido y su incapacidad ante el crecimiento del paro y el hundimiento de la economía es la causa fundamental de la mayoría absoluta del PP y los malos datos del PSOE. Por tanto, su marcha debía haberse producido de manera inmediata. A día de hoy se desconoce quién liderará el nuevo proyecto del PSOE pero dirigentes capacitados no faltan en Ferraz aunque la situación sea complicada.
Veremos si de verdad comienza un cambio o si seguimos teniendo más de lo mismo: paro, alta prima de riesgo…

Foto: ABC.es

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¡Zapatero sigue siendo Presidente!

Observando durante esta semana la prensa he visto estas dos fotografías y he caído en la cuenta de algo… ¡Zapatero sigue siendo Presidente! Aunque apenas lo habíamos visto últimamente, y no precisamente porque ande llenando cajas con sus enseres ahora que abandonará el Palacio de la Moncloa después de siete años.
Es increíble cómo funciona esto de la comunicación política. A dos meses de las elecciones, la campaña del PSOE está consistiendo en hacer olvidar al presidente Zapatero. El mismo al que se consideraba el presidente de los derechos sociales o de la alianza de civilizaciones. Los mismos socialistas están señalando como principal responsable de la crisis al que, no olvidemos, todavía es el secretario general del PSOE.
La campaña socialista también está pasando por reforzar la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba. A este último sí que lo vemos en los medios pero, por supuesto, desligándose del gobierno de Zapatero, del cual él ha sido una parte importante pero ahora cuestiona algunas medidas tomadas. Además, propone soluciones para salir de la crisis mientras algunos ignorantes, entre los que me encuentro, nos preguntamos por qué no las hizo cuando estaba en el gobierno.
Y a todo esto, Zapatero ni pincha ni corta. Ni se le ve ni, probablemente, se le verá mucho más. A pesar de que, y aunque no lo crean, sigue estando en la Moncloa y sigue siendo el Presidente del Gobierno.

Fotos: La Voz de Galicia; 20 minutos