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Mostrando entradas con la etiqueta José Mourinho. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 24 de abril de 2013

Menos "juanitos" y más fútbol



Rememorando la época de las remontadas blancas en Europa de los años 70 y 80, el madridismo apela al Espíritu de Juanito, héroe de aquel Madrid, para superar al Borussia de Dortmund en el Bernabéu tras el 4-1 de esta noche. Sin embargo, la debacle en Alemania exige una reflexión más amplia si se pretende realizar una hazaña en el partido de vuelta. Está bien lo de motivarse con glorias y héroes pasados, hablar de orgullo y regocijarse en su historia y su grandeza, pero lo que se exige para remontar es un plan de juego consistente y fiable, justo lo que hoy faltó al Real Madrid.
El problema es puramente futbolístico. El contragolpe, arma más valiosa de los de Mourinho, se muestra absolutamente ineficaz frente al Borussia de Dortmund. El Madrid da la sensación de no saber cómo enfrentarse ante los de Klopp. No hay ideas para generar distintas opciones, no existe el plan B.
La posibilidad de la remontada existe pero no se conseguirá con el espíritu de Juanito, sino con fútbol. Lo peor no fue solo el resultado, sino la sensación de superioridad de un Dortmund al que se antoja dificilísimo golear en Chamartín. Mourinho tiene una semana para preparar el partido y planificar un partido distinto, de lo contrario será la enésima decepción consecutiva en Europa. De momento, en esta semana nos espera un bombardeo absurdo hablando de “juanitos”, de creencias, de historia y de orgullo. Espero que dentro del Madrid alguien reflexione también acerca de fútbol.

Foto: marca.com

miércoles, 30 de enero de 2013

Antonio Adán, herramienta para la venganza de Mou



Esta noche se disputa el primer Clásico de 2013 y la duda a esta hora es quién ocupará el arco del Real Madrid, si Antonio Adán o Diego López. Es un capítulo más del esperpento que ha provocado José Mourinho con la portería del equipo blanco y que ha tenido un principal damnificado, Antonio Adán.
 Independientemente del futbolista que finalmente elija el técnico portugués, el fichaje de Diego López demuestra que la suplencia de Iker Casillas no se debió a razones deportivas. Si el de Setúbal considerara a Adán como el titular del equipo, la lesión de Casillas no hubiera supuesto ningún problema ni se hubiera fichado a ningún otro portero porque el puesto de guardameta seguiría bien cubierto. Pero ha ocurrido exactamente lo contrario, con un portero además de primer nivel e internacional por España, lo que deja claro que Mourinho no confía en Adán, ¿acaso si el lesionado hubiera sido éste se habría contratado a otro arquero?
Mourinho dejó en el banquillo a Casillas por un tema personal y para ello utilizó de una manera deleznable a Adán, que se ha visto envuelto en una polémica en la que nunca debió participar y que ha creado una tensión que se ha visto reflejada en la propia actuación del canterano, al que se veía temeroso bajo los palos. Y ahora justo que la lesión de Casillas daba a Adán la oportunidad de su vida de ser titular en su equipo de siempre, la dirección técnica ficha otro arquero, decisión que seguramente minará la moral de Adán y que sepultará no solamente su ocasión de demostrar su valía con continuidad, sino también sus opciones de seguir la próxima temporada.
Antonio Adán no ha sido nunca un portero de garantías para Mourinho. Para el portugués no ha sido más que una herramienta para fastidiar a Iker Casillas por las más que evidentes malas relaciones existentes entre ellos. El número 13 del Real Madrid queda ahora en una situación delicadísima, todo ello gracias a una venganza de Mourinho en la que él no tenía nada que ver.

Foto: que.es

lunes, 17 de diciembre de 2012

Camino de la autodestrucción


Hace tres años, Florentino Pérez lanzaba un órdago definitivo para terminar con la hegemonía del Barcelona fichando a José Mourinho. Era el mejor entrenador del mundo, avalado por un palmarés espectacular pero el presidente blanco sabía que el portugués no vendría solo sino que traía detrás un séquito formado por un ansia de poder desmesurada, un ego inabordable y una capacidad innata para generar una polémica tras otra.
El fin de la supremacía azulgrana lo ha conseguido a medias ganando el campeonato liguero la pasada temporada, sin embargo el daño colateral está siendo demasiado importante, la autodestrucción del equipo y de la imagen institucional del club. Cuando los resultados acompañaban se iban solapando los problemas internos y se justificaban las excentricidades del entrenador pero en esta temporada, con el equipo a trece puntos del líder, el vestuario se ha convertido en un polvorín y buena parte de la masa social ha estallado provocando una división de la afición no recordada en Chamartín.
Pero Mourinho está haciendo bastante poco por reconducir el rumbo de un equipo camino de la autodestrucción, porque él no entiende que en la vida no siempre se gana, por eso se empeña en inventar conspiraciones en su contra y en buscar los culpables de sus malos resultados (las tres ovejas negras de su vestuario, los árbitros, la UEFA, la Federación, la Liga de Fútbol Profesional, los “pseudomadridistas” y la prensa), aunque para ello tenga que recurrir a técnicas más propias de la Camorra, como el sábado pasado con el periodista Antón Meana.
A Mourinho sólo lo salvaría ahora el conseguir la Décima pero el madridismo debe preguntarse si todo el daño que se ha hecho a la imagen del club habrá merecido la pena.

Foto: lainformación.com

lunes, 8 de octubre de 2012

El Madrid aleja fantasmas pero sigue a 8


El Clásico de ayer sirvió para demostrar por enésima vez la categoría de dos futbolistas como Messi y Cristiano Ronaldo y para que el Real Madrid alejara definitivamente los fantasmas que merodean al equipo cada vez que se enfrenta al Barcelona. Por fin Mourinho sacó la alineación de más calidad, olvidándose de trivotes y de planteamientos miedosos o casi violentos. El único ataque de entrenador que tuvo el de Setúbal fue el meter a Essien en los últimos minutos y, curiosamente, esa decisión casi cuesta el partido a los blancos. El Real Madrid ya no teme al Barça y la diferencia entre ambos es casi inexistente, esto no sirvió ayer para conseguir la victoria pero sí puede tener su importancia de cara al futuro.
Sin embargo, el que salió más beneficiado del encuentro de ayer fue el Barcelona. Sólo el error de Pepe permitió a los de Vilanova despertarse después de una primera media hora a merced de los merengues. Desde ahí, y guiados por un excepcional Messi (seguramente el mejor del partido), los blaugrana comenzaron a dar la cara al partido pero da la sensación de que este Barça no es el de años anteriores, le falta fluidez en el juego y, sobre todo, carece de la seguridad defensiva que era una de las mejores armas que tenía el equipo con Guardiola. La carestía defensiva se ve aumentada además por las bajas, que obligó ayer a Vilanova a sacar una defensa de circunstancias. Este hecho es lo que más debe alegrar a los culés y lo más achacable al Real Madrid. Los primeros fueron capaces de mantener la diferencia de ocho puntos y los segundos dejaron escapar vivos a un equipo devaluado. Por ello, el Barça debe estar muy satisfecho tras el Clásico.
Pero lo más destacable del partido del Camp Nou ayer fue la deportividad. Los jugadores demostraron que la intensidad no tiene nada que ver con la violencia. La imagen de los contrincantes abrazados tras el pitido final es la mejor señal de que la época de la crispación entre los dos grandes clubes de nuestro fútbol ha quedado atrás.
¡Ah! También hubo reivindicación política en el estadio pero quedó totalmente eclipsada por el gran partido.

Foto: elconfidencial.com

jueves, 3 de mayo de 2012

La Liga de Mou


El Real Madrid consiguió ayer su trigésimo segundo título de Liga al vencer 0-3 al Athletic en un gran encuentro. Fue una demostración de seriedad, fuerza y pegada, justo las tres virtudes que han hecho de este equipo ganador del campeonato. Pero ni en la consecución del título liguero se ha vivido una jornada tranquila en nuestro fútbol, que vive en una histeria colectiva desde que José Mourinho se sentara en el banquillo del Real Madrid. Ha contagiado a todos, el último ha sido Pep Guardiola. El técnico catalán señalaba ayer que en esta Liga han sucedido cosas extrañas. No era ni mucho menos la mejor ocasión para decirlo. Suena más a excusa de mal perdedor que a una afirmación hecha por un entrenador que ha sido todo un ejemplo durante su trayectoria en el Barcelona. Sin embargo, en esta última etapa está manchando su imagen. Quizá porque ahora que se marcha se siente más liberado a hacer públicos sentimientos que se ha callado en los últimos cuatro años.
Pero ayer el protagonista volvió a ser Mourinho. Ha sido su liga. La Liga de Mou. La ha ganado y, además, se ha disputado en un clima de indignación e histeria continuos, justo como le gusta al portugués. Ayer volvió a despreciar a la prensa española, como lo lleva haciendo casi toda la temporada, y al madridismo, del que parece que él sigue sin sentirse parte, puesto que celebraba sus siete ligas y no las treinta y dos del club al que entrena y representa. De cualquier manera, la temporada del Madrid legitima a Mourinho ante el fútbol. Ha ganado el campeonato liguero al mejor Barça de la historia y lo ha hecho además en una temporada muy difícil, teniendo que batir todos los récords para conseguir el éxito.
Cristiano Ronaldo y el público de San Mamés también se sumaron ayer a este nuevo día de histeria. El primero porque, aun teniendo que soportar continuos insultos de la grada en cada partido, sus gestos sobran y no conllevan más que una mayor indignación. Y la grada de La Catedral porque confundió presión al rival con mala educación.
Ahora que la Liga está a punto de finalizar, sería también conveniente dejar atrás toda la polémica que la ha acompañado. Mourinho tiene una ocasión para recapacitar su comportamiento. Ya tiene otra liga en el bolsillo, ha ganado en los tres países más fuertes, y además Guardiola deja Barcelona. Quizá la nueva temporada llegue con más tranquilidad y se hable entonces solamente de fútbol.

Foto: Vavel.com

jueves, 26 de abril de 2012

Mourinho y su estilo

El Real Madrid perdió ayer una oportunidad de oro de completar una de las mejores temporadas de su historia. Solamente dos veces había conseguido vencer en Liga y Copa de Europa en la misma temporada hace ya más de 50 años. En este 2012 podría haber vuelto a repetir esa gesta y haberlo hecho además superando al mejor Barcelona de todos los tiempos, al que ha logrado destronar a nivel nacional pero no a nivel europeo. Quedó eliminado por penaltis en un partido que nunca debió llegar a esa tanda ya que vencía 2-0 en el minuto 15 y tenía al Bayern de Munich contra las cuerdas. Pero ese aparente buen resultado se tornó en contra del Madrid porque José Mourinho decidió que era momento de aguantar el marcador en lugar de atacar para haber dejado resuelto el pase a la final de la Champions League.
Mourinho volvió a mostrar su estilo más conservador, el real. Ese que le hace especular con el resultado en lugar de sentenciar al rival. Muchas veces le ha funcionado porque tácticamente es un gran entrenador y porque siempre ha contado con buenos futbolistas, pero ese juego especulativo no vale en Chamartín.
El Real Madrid no es el Oporto ni el Chelsea ni el Inter. El Real Madrid está por encima y por eso hay que exigirle más. Por presupuesto, por plantilla y, sobre todo, por historia. Aunque el técnico de Guimaraes sigue sin entender lo que significa el madridismo y por eso plantea sus partidos como siempre lo ha hecho, independientemente del club al que defiende.
Pero José Mourinho no engaña a nadie. Ese era su estilo cuando lo fichó el Real Madrid y este es ahora. Exactamente el mismo. El club blanco sabía lo que fichaba y el Bernabéu sabía lo que podía ofrecer el portugués. Y lo cierto es que parece que no le está yendo nada mal porque una gran parte del madridismo está con él.

Foto: elmundo.es

jueves, 12 de abril de 2012

El Madrid se acerca a la Liga


El Real Madrid llegaba ayer al Vicente Calderón con una presión tremenda. Habiendo cedido tres empates en los últimos partidos y con el Barça a un punto tras la victoria del martes ante el Getafe, no ganar el partido supondría jugarse la Liga en el Camp Nou. Sin embargo, los de Mourinho dieron ayer un golpe de autoridad al campeonato y se acercaron seriamente al título. No fue el partido más brillante del Real Madrid, que tuvo en Cristiano Ronaldo uno de los elementos determinantes para la victoria, pero sí que fue un encuentro serio, jugado con intensidad y con determinación. No dudaron en el triunfo, ni siquiera cuando el Atlético de Madrid empató afloraron los fantasmas que se presentaron en partidos anteriores como ante el Málaga o el Villarreal. Más aun, el gol de Falcao significó el fin de los colchoneros en el partido, que asistieron después impotentes a otros tres goles madridistas. El Barcelona queda ahora a cuatro puntos y el partido del Camp Nou ya no será definitivo para la Liga, aunque sí el más importante.
Su situación de ventaja sería idílica si no fuera porque la diferencia ha ido disminuyendo hasta convertirse en preocupante. Pero más allá de los puntos, el factor que más ha influido en el Real Madrid en los últimos partidos era el nerviosismo. Contra el Málaga le costó el empate justo al final, frente al Villarreal no fueron capaces de sobreponerse a un gol en contra y en el partido del Valencia, jugaron desde el minuto 5 como si el encuentro estuviera en el descuento. Mientras, el Barcelona ganando un partido tras otro y, lo que es peor, con la sensación de que parece difícil que se deje algún punto en lo que queda de Liga.
Pero la victoria de ayer vuelve a dar la vuelta a las cosas. Ahora el Madrid tiene la Liga en su mano. Es cierto que el calendario es, a priori, más complicado que el del Barcelona pero el equipo de Mourinho parece haber recuperado la seguridad y la confianza. Son cuatro puntos y seis jornadas, el Real Madrid puede aun fallar en dos partidos y los de Guardiola, no. Uno de esos partidos será el Clásico en el Camp Nou. Muchos cuentan con que allí el Barcelona recuperará tres puntos pero yo no lo tengo tan claro. El Madrid es capaz de plantar cara al Barcelona, siempre que Mourinho se atreva, y más ahora que tiene la oportunidad de sentenciar allí la Liga que, tras el triunfo de ayer en el Calderón, parece que está mucho más cerca.

Foto: abc.es

jueves, 22 de marzo de 2012

Mourinho se desquicia

José Mourinho está considerado por muchos como el mejor entrenador del mundo, seguramente también por él mismo. Una de las cualidades que se le presupone a un preparador como él es conseguir que sus futbolistas sepan mantener la frialdad ante situaciones de presión y, para ello, el primero que debe estar calmado en tales ambientes tiene que ser el propio entrenador.
Pues bien, ayer Mourinho demostró que no posee esa cualidad. Más al contrario, el primero que perdió los papeles cuando vio peligrar la victoria fue él y contagió así a algunos de sus jugadores como Sergio Ramos. En lugar de buscar remedio al empate del Villarreal, se desquició de tal forma que olvidó que quedaban siete minutos y que había tiempo para marcar. No es la primera vez que ocurre. En la temporada pasada, Mourinho perdió los nervios tras la expulsión de Pepe durante la ida de las semifinales de la Champions League frente al Barcelona y eso le costó el partido. En lugar de intentar mantener el resultado, que en esos momentos era de empate, se perdió entre protestas y lamentos.
El momento de excitación y nerviosismo que vive el Real Madrid desde el gol de ayer de Marcos Senna le puede costar el título. Parece que nadie en el club ha caído en la cuenta de que aun son seis puntos los que le separan del Barcelona y, en lugar de arengar a los aficionados señalando la situación inmejorable para conseguir la Liga BBVA, se escudan en el silencio para, según el mismo club, “no calentar más el ambiente”. Si bien más que el ambiente, lo que debe enfriarse es la mente del propio Mourinho y la de los jugadores a los que el portugués parece que ha contagiado.

Foto: lavanguardia.com

miércoles, 29 de febrero de 2012

Vuelve el victimismo

Hasta la llegada de Pep Guardiola, el Barcelona había vivido durante gran parte de su historia en una atmósfera de victimismo provocada, sobre todo, por estar a la sombra del Real Madrid. Esta situación provocaba que los aficionados culés achacaran los éxitos del Real Madrid a la condescendencia con el equipo blanco del régimen de Franco, en la época preconstitucional, y al estamento arbitral después. En Barcelona se veían fantasmas por todos lados y se asistía con resignación a lo que desde allí se consideraba una conspiración antibarcelonista.
Sin embargo, el entrenador de Santpedor demostró a todo el barcelonismo que con esfuerzo, buen juego y dejando de lado las teorías de la conspiración anticulé se pueden lograr los éxitos. El Barça se convirtió en el mejor equipo del mundo y se ganó la admiración de todos. Los fantasmas se trasladaron entonces hasta el Real Madrid, más aún con la llegada de José Mourinho, experto en ver en las actuaciones de árbitros y dirigentes del fútbol conjuras en su contra. Muchos madridistas no han sido capaces de reconocer que la superioridad del Barcelona se debía a asuntos meramente futbolísticos y no a beneplácitos arbitrales.
Todo esto debería haber servido al barcelonismo para no volver a caer en el victimismo pero ahora que parece que el Real Madrid tiene el título de Liga en la mano vuelven los mismos fantasmas del pasado. Declaraciones como las de Sandro Rosell hace unas semanas diciendo que la cosa no pinta bien con los árbitros o como las de Carles Vilarrubí el lunes, que señalaba que no se dan las condiciones para que el mejor gane la Liga son la prueba de que cierto sector de los aficionados del Barça no han aprendido nada de estos cuatro años de éxitos. La prensa catalana se ha subido al carro y son continuas ya las portadas en contra del favoritismo con el que cuenta el Real Madrid por parte de los árbitros.
Por otro lado, al propio Guardiola parece que también le está afectando el estar 10 puntos por debajo del equipo de Mourinho. Quizá porque en su etapa como entrenador azulgrana siempre lo hemos visto como líder y, por primera vez, se encuentra por detrás del Real Madrid. Tras el partido contra el Atlético dejó unas enigmáticas declaraciones: “La Liga no la ganaremos”. Algunos señalan que Guardiola no se refería a conspiraciones arbitrales sino que trataba de alentar a sus jugadores. Sea como fuera, sería bueno que Pep Guardiola aclarara más sus palabras en bastantes ocasiones. Como señalaba esta semana Alfredo Relaño en su artículo del As, si en algo está por encima Mourinho de Guardiola, es que al primero siempre se le entiende bastante bien.

Foto: Mundo Deportivo