El Real Madrid consiguió ayer su trigésimo segundo título de Liga al vencer 0-3 al Athletic en un gran encuentro. Fue una demostración de seriedad, fuerza y pegada, justo las tres virtudes que han hecho de este equipo ganador del campeonato. Pero ni en la consecución del título liguero se ha vivido una jornada tranquila en nuestro fútbol, que vive en una histeria colectiva desde que José Mourinho se sentara en el banquillo del Real Madrid. Ha contagiado a todos, el último ha sido Pep Guardiola. El técnico catalán señalaba ayer que en esta Liga han sucedido cosas extrañas. No era ni mucho menos la mejor ocasión para decirlo. Suena más a excusa de mal perdedor que a una afirmación hecha por un entrenador que ha sido todo un ejemplo durante su trayectoria en el Barcelona. Sin embargo, en esta última etapa está manchando su imagen. Quizá porque ahora que se marcha se siente más liberado a hacer públicos sentimientos que se ha callado en los últimos cuatro años.
Pero ayer el protagonista volvió a ser Mourinho. Ha sido su liga. La Liga de Mou. La ha ganado y, además, se ha disputado en un clima de indignación e histeria continuos, justo como le gusta al portugués. Ayer volvió a despreciar a la prensa española, como lo lleva haciendo casi toda la temporada, y al madridismo, del que parece que él sigue sin sentirse parte, puesto que celebraba sus siete ligas y no las treinta y dos del club al que entrena y representa. De cualquier manera, la temporada del Madrid legitima a Mourinho ante el fútbol. Ha ganado el campeonato liguero al mejor Barça de la historia y lo ha hecho además en una temporada muy difícil, teniendo que batir todos los récords para conseguir el éxito.Cristiano Ronaldo y el público de San Mamés también se sumaron ayer a este nuevo día de histeria. El primero porque, aun teniendo que soportar continuos insultos de la grada en cada partido, sus gestos sobran y no conllevan más que una mayor indignación. Y la grada de La Catedral porque confundió presión al rival con mala educación.
Ahora que la Liga está a punto de finalizar, sería también conveniente dejar atrás toda la polémica que la ha acompañado. Mourinho tiene una ocasión para recapacitar su comportamiento. Ya tiene otra liga en el bolsillo, ha ganado en los tres países más fuertes, y además Guardiola deja Barcelona. Quizá la nueva temporada llegue con más tranquilidad y se hable entonces solamente de fútbol.
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