Powered By Blogger

domingo, 20 de mayo de 2012

Drogba lleva al Chelsea a la gloria

En ocasiones el fútbol entierra en el olvido a grandes futbolistas porque nunca consiguieron un título de renombre. Parecía que Didier Drogba iba a terminar su carrera deportiva siendo uno de ellos. Pero el fútbol dio ayer al delantero africano la Champions League. Así, Drogba será recordado como uno de los grandes y no solo por conseguir el título, sino también porque en la final de ayer cuajó un partido espectacular dentro de las pocas opciones que da para brillar la manera ultradefensiva de jugar al fútbol del Chelsea. Tan criticable como válida. Tan lícita como efectiva.
Sea como fuere, Drogba ha entrado ya en la historia. Y lo ha hecho además en la temporada menos esperada. El verano pasado, los dirigentes del Chelsea le buscaban una salida al costamarfileño, aunque finalmente se quedó en Londres por la falta de ofertas interesantes. Aun así, no era ni mucho menos titular indiscutible para Vilas-Boas. Desde el banquillo veía como su equipo se desmoronaba en la Premier mientras se acentuaban problemas internos entre entrenador y jugadores, solo arreglados por una actuación medianamente decente en competición europea. Sin embargo, el bajo nivel de Fernando Torres le permitió recuperar un sitio en el once que parecía difícil al iniciarse la temporada. Así se fue a la Copa de África, de la que volvió finalista y, al poco tiempo, Di Matteo se hacía cargo del equipo tras la destitución de Vilas-Boas. Drogba se convirtió entonces en imprescindible y ha llevado a su equipo, junto al nuevo entrenador, a conseguir el mayor hito de su historia.
El nuevo técnico no ha podido cambiar la dinámica en la Premier y se centró en los torneos eliminatorios para salvar la temporada y vaya si lo ha conseguido. Drogba ha sido el líder en el campo asumiendo casi toda la responsabilidad tanto en el plano ofensivo como en el defensivo. Él ha sido la clave en un fútbol rústico pero que ha terminado por llevar a los londinenses a lo más alto. El estilo no ha sido ni mucho menos espectacular, el Chelsea salía al campo declarando su inferioridad y planteando los partidos de manera ultradefensiva, casi desesperante a veces tanto para el contrario como para el espectador. Solamente Drogba con su poderío físico sobresalía dentro de una mediocridad general.
Con ese poquito, Drogba y defensa, el Chelsea se lleva su primera Champions League, tan ansiada para su propietario Roman Abramovich y que ni siquiera Mourinho pudo lograr.
Pero este título de Champions no puede esconder la realidad de este Chelsea que practica un fútbol lejos del exigible a un equipo con una gran plantilla y un potencial económico espectacular. No está solo Drogba, también Torres, Mata, Ramires o Mikel son un jugadores de nivel excepcional. Di Matteo eligió un estilo basado en la defensa para tratar de arreglar una temporada que estaba siendo desastrosa y le ha salido de la mejor manera posible, campeones de la Copa y de la Champions League, pero el técnico italiano se equivocaría si usa esta temporada como aval, al igual que estarían confundidos los técnicos y directivos del equipo londinense si creen que este es el camino. Fernando Torres ya ha levantado hoy la voz y jugadores como Mata parecen estar muy desaprovechados en el Chelsea. El título de la Champions League debería servir para reforzar al equipo de cara a la próxima temporada y plantear un fútbol de equipo grande. A tiempo están en Stamford Bridge para rectificar, porque si el año que viene siguen por el mismo camino, seguramente no se vuelva a alcanzar la gloria como en este año, aunque Drogba siga en el equipo al mismo nivel.

Foto: Mundo Deportivo

miércoles, 16 de mayo de 2012

Azul, el color de la discordia

Nunca un color dio tanto que hablar en el tenis. Ni siquiera esos modelos psicodélicos de camisetas que lucen algunos tenistas, lejos del blanco inmaculado que imperaba hasta no hace mucho y que todavía sigue vigente por obligación en Wimbledon. El color azul de la tierra de la pista del torneo de tenis de Madrid ha eclipsado la competición. La victoria de Federer ha pasado casi desapercibida y, tras cada jornada de torneo, la prensa nos daba cuenta de las quejas de unos y otros antes que del resultado de los partidos.
Los jerifaltes de la raqueta, comandados por Rafa Nadal y por Novak Djokovic, han declarado la guerra al Masters de Madrid. Si la pista continúa siendo la misma, no estarán en en la edición de 2013. Consideran que el tinte de la tierra batida cambia las características de la pista y se hace muy difícil jugar, pudiendo hasta llegar a provocar lesiones.
Lo más preocupante de la situación que se ha producido durante la celebración del torneo es el daño que se le está haciendo a la ciudad de Madrid. El Masters madrileño cuenta con una instalación espectacular, seguramente de las mejores de todo el circuito tenístico, pero al final lo que le ha quedado a todo el mundo de este torneo, es que se juega sobre una superficie casi impracticable.
Los organizadores españoles son los que deben dar un paso al frente e intentar solucionar el problema. Manolo Santana y Carlos Moyá deben velar por el prestigio del torneo y por la imagen internacional porque a Ion Tiriac, propietario del Masters de Madrid, seguro que le importa bastante poco la imagen de la capital de España mientras sus bolsillos sigan rebosantes de dinero. Ya ha anunciado que no cambiará la pista y que, además, cambiará también el color de las pelotas para la próxima edición. Una nueva polémica que seguramente complique más la solución.

jueves, 10 de mayo de 2012

Falcao, el nuevo ídolo del Calderón


En el pasado verano se presagiaba una difícil campaña para el Atlético de Madrid. Los tres jugadores más importantes del club, Sergio Agüero, Diego Forlán y David de Gea, abandonaban el equipo rojiblanco. El Kun además se marchaba creando una importante polémica, un nuevo revuelo en un equipo acostumbrado a vivir en un continuo desasosiego. Para tranquilizar los ánimos y volver a generar ilusión, la directiva del club del Manzanares contrataba a Radamel Falcao, le avalaba una Europa League con el Oporto además de ser el máximo goleador, pero en contra tenía el hacer olvidar al Kun Agüero y hacerse merecedor del alto precio que tuvo que desembolsar el Atlético de Madrid por él, más de 50 millones de euros. Pues bien, ha superado todas las expectativas. Nadie recuerda en el Calderón al Kun o a Forlán, Falcao es ahora la estrella. Lo que todo eran dudas hace unos meses, ahora es alegría por la consecución de un nuevo título europeo de la mano de Falcao. Qué rapido pasa el tiempo en el fútbol.
En un deporte que vive onnubilado por el binomio más espectacular que ha tenido el fútbol en mucho tiempo, ha emergido la figura de Radamel Falcao. No es seguramente el más técnico ni el más estético, aunque los dos goles de ayer fueron espectaculares, pero lo compensa con una enorme capacidad de sacrificio y con una facilidad insultante para rematar entre los palos todo balón que se le acerque. Ayer lo volvió a demostrar, guiando al Atlético a la victoria en la final de la Europa League frente al Athletic por 3-0. Era un encuentro, a priori, igualado, pero este tipo de partidos los desnivelan aquellos jugadores que se sobresalen de los cánones de la normalidad, y el Atlético de Madrid tiene a Falcao, que además cuenta con la colaboración de otro crack como Diego.
El colombiano es el nuevo ídolo del Calderón, queda ahora por saber por cuánto tiempo. Ya hubo que cubrir el hueco que dejaron jugadores como Torres, el Kun o Forlán. La marcha de Falcao sería un nuevo golpe para una afición que ahora disfruta con su equipo pero que sabe que no suele ser esa la sensación habitual.

Foto: as.com

jueves, 3 de mayo de 2012

La Liga de Mou


El Real Madrid consiguió ayer su trigésimo segundo título de Liga al vencer 0-3 al Athletic en un gran encuentro. Fue una demostración de seriedad, fuerza y pegada, justo las tres virtudes que han hecho de este equipo ganador del campeonato. Pero ni en la consecución del título liguero se ha vivido una jornada tranquila en nuestro fútbol, que vive en una histeria colectiva desde que José Mourinho se sentara en el banquillo del Real Madrid. Ha contagiado a todos, el último ha sido Pep Guardiola. El técnico catalán señalaba ayer que en esta Liga han sucedido cosas extrañas. No era ni mucho menos la mejor ocasión para decirlo. Suena más a excusa de mal perdedor que a una afirmación hecha por un entrenador que ha sido todo un ejemplo durante su trayectoria en el Barcelona. Sin embargo, en esta última etapa está manchando su imagen. Quizá porque ahora que se marcha se siente más liberado a hacer públicos sentimientos que se ha callado en los últimos cuatro años.
Pero ayer el protagonista volvió a ser Mourinho. Ha sido su liga. La Liga de Mou. La ha ganado y, además, se ha disputado en un clima de indignación e histeria continuos, justo como le gusta al portugués. Ayer volvió a despreciar a la prensa española, como lo lleva haciendo casi toda la temporada, y al madridismo, del que parece que él sigue sin sentirse parte, puesto que celebraba sus siete ligas y no las treinta y dos del club al que entrena y representa. De cualquier manera, la temporada del Madrid legitima a Mourinho ante el fútbol. Ha ganado el campeonato liguero al mejor Barça de la historia y lo ha hecho además en una temporada muy difícil, teniendo que batir todos los récords para conseguir el éxito.
Cristiano Ronaldo y el público de San Mamés también se sumaron ayer a este nuevo día de histeria. El primero porque, aun teniendo que soportar continuos insultos de la grada en cada partido, sus gestos sobran y no conllevan más que una mayor indignación. Y la grada de La Catedral porque confundió presión al rival con mala educación.
Ahora que la Liga está a punto de finalizar, sería también conveniente dejar atrás toda la polémica que la ha acompañado. Mourinho tiene una ocasión para recapacitar su comportamiento. Ya tiene otra liga en el bolsillo, ha ganado en los tres países más fuertes, y además Guardiola deja Barcelona. Quizá la nueva temporada llegue con más tranquilidad y se hable entonces solamente de fútbol.

Foto: Vavel.com

jueves, 26 de abril de 2012

Mourinho y su estilo

El Real Madrid perdió ayer una oportunidad de oro de completar una de las mejores temporadas de su historia. Solamente dos veces había conseguido vencer en Liga y Copa de Europa en la misma temporada hace ya más de 50 años. En este 2012 podría haber vuelto a repetir esa gesta y haberlo hecho además superando al mejor Barcelona de todos los tiempos, al que ha logrado destronar a nivel nacional pero no a nivel europeo. Quedó eliminado por penaltis en un partido que nunca debió llegar a esa tanda ya que vencía 2-0 en el minuto 15 y tenía al Bayern de Munich contra las cuerdas. Pero ese aparente buen resultado se tornó en contra del Madrid porque José Mourinho decidió que era momento de aguantar el marcador en lugar de atacar para haber dejado resuelto el pase a la final de la Champions League.
Mourinho volvió a mostrar su estilo más conservador, el real. Ese que le hace especular con el resultado en lugar de sentenciar al rival. Muchas veces le ha funcionado porque tácticamente es un gran entrenador y porque siempre ha contado con buenos futbolistas, pero ese juego especulativo no vale en Chamartín.
El Real Madrid no es el Oporto ni el Chelsea ni el Inter. El Real Madrid está por encima y por eso hay que exigirle más. Por presupuesto, por plantilla y, sobre todo, por historia. Aunque el técnico de Guimaraes sigue sin entender lo que significa el madridismo y por eso plantea sus partidos como siempre lo ha hecho, independientemente del club al que defiende.
Pero José Mourinho no engaña a nadie. Ese era su estilo cuando lo fichó el Real Madrid y este es ahora. Exactamente el mismo. El club blanco sabía lo que fichaba y el Bernabéu sabía lo que podía ofrecer el portugués. Y lo cierto es que parece que no le está yendo nada mal porque una gran parte del madridismo está con él.

Foto: elmundo.es

lunes, 23 de abril de 2012

Iglinskiy da la enésima sorpresa en las clásicas


Maxim Iglinskiy consiguió ayer la victoria en una de las carreras más importantes, la Lieja-Bastogne-Lieja. Un inesperado triunfo que se une a otras sorpresas que se vienen produciendo en los últimos tiempos en el mundo del ciclismo. Cuatro de los cinco monumentos de 2011 fueron ganados por ciclistas que, en principio, no entraban entre los favoritos. Goss en San Remo, Nuyens en Flandes, Van Summeren en Roubaix y Zaugg en Lombardía dejaron con la miel en los labios a los, a priori, outsiders. Este año Gerrans, Gasparotto y, ayer, Iglinskiy han levantado los brazos en algunas de las clásicas más importantes sin contar en la mayoría de las quinielas. Si bien todos estos son corredores son de un buen nivel no partían en ningún caso entre los favoritos.
Este hecho supone un auténtico filón para los 'conspiranoicos', que achacan al dopaje cualquier resultado más o menos inesperado. Lo cierto es que, antes de ofrecer una explicación tan simplista a esta situación, habría que analizar el por qué se produce en los últimos tiempos.
Un hecho a tener en consideración es que en el ciclismo actual faltan auténticas figuras, quizá solamente Tom Boonen, pero el año pasado no estaba en forma. Este año, que está seguramente al mejor nivel de su carrera, nadie le ha tosido en las piedras. Por el contrario, el nivel medio sí que es muy alto por lo que el número de posibles vencedores aumenta.
La manera de competir en la actualidad también influye en estos impensados resultados. Todo se mide hasta el último milímetro. Los directores de los equipos quieren tener todo bajo control y los ciclistas miden cada esfuerzo. Por el contrario, hace años cada carrera era una batalla a tumba abierta y, a falta de mucha distancia para la línea de meta, el pelotón estaba completamente roto. Hoy día, los gerifaltes generalmente no se mueven hasta que la llegada no queda cerca y el grupo de favoritos suele ser muy amplio a poca distancia para la meta, por lo que el abanico de candidatos a la victoria es mucho mayor.
Lo cierto es que parece que algunos entienden que una victoria en una carrera importante solo tiene gran nivel si la consigue uno de los capos pero el que haya muchos candidatos a la victoria también es un aliciente más de este deporte y habla bastante bien del nivel que hay en el pelotón hoy día.

Foto: Reuters

domingo, 22 de abril de 2012

Golpe de campeón


El Real Madrid venció ayer por dos goles a uno al Barcelona en el Camp Nou y sentenció prácticamente la Liga. Cuenta con una diferencia de siete puntos sobre los culés cuando solo faltan doce por disputarse. Esta victoria podría suponer solamente un nuevo título de Liga para los blancos, el trigésimo segundo de su historia, uno más de un equipo acostumbrado a ganar. Pero lejos de eso, el triunfo significa mucho más para el Real Madrid. Los blancos llevan oyendo toda la temporada que la diferencia frente al Barça no era real porque había que restar los tres puntos que lograrían los azulgrana en el Clásico del Camp Nou, por ello los jugadores merengues querían demostrar que sí que pueden vencer en la cancha del eterno rival. Incluso si el conjunto de Mourinho hubiera logrado el título de Liga sin ganar en el Camp Nou, todavía quedarían voces que dudarían que los blancos estuvieran a la altura de los de Guardiola. La incapacidad blanca de vencer al Barcelona en los tres últimos años suponía una losa muy importante en el madridismo pero ayer, por fin, se pudo vencer a los azulgrana y dar un golpe sobre la mesa, un golpe de campeón, porque el Madrid no ha dejado nunca de serlo y, ahora si cabe, lo es más aún porque conseguirá el campeonato después de tres años de dominio azulgrana. Todo ello además sin polémicas ni 'trivotes', solamente con fútbol y goles. 
El resultado de ayer supone un cambio de ciclo. Esto no significa que a partir de ahora el Madrid vaya a ser el dominador del fútbol español y europeo sino que el Barcelona sabe que su rival es mucho más fuerte que antes y puede vencerle en cualquier situación. Los azulgrana son conscientes de que el Madrid está a un nivel similar o superior al suyo  y de que ya no serán ese equipo que arrollaba en todas las competiciones y que humillaba a los blancos enfrentamiento tras otro.

Foto: futbolred.com